La muerte de un genio. Descansa en paz Steve

Steve Jobs

Sabía que éste día llegaría en cualquier momento, pero nunca imaginé que lo sentiría de la forma que lo estoy haciendo. Yo no conocía a Steve Jobs, pero de alguna forma sí siento su influencia. En mi casa tengo varios productos Apple, productos en los que Steve ha dejado su marca, ha aportado su granito de arena desde la idea más básica hasta el producto final y entre eso y otras enseñanzas que nos transmitió en forma de entrevistas, presentaciones, discursos, ha marcado a muchas personas y su persona es admirada por todo lo que ha conseguido durante sus 56 años de vida.

Perdemos a uno de los genios (sino el más grande) más grande de nuestra época y difícilmente alguien le podría arrebatar éste puesto en poco tiempo. Jobs ha sabido revolucionar la forma en la que nos comunicamos con los ordenadores, ha hecho cambiar el negocio de la música, el de la telefonía móvil y también el del mundo del cine. Jobs ha sido un soñador, un soñador como pocos que ha conseguido convertir sus sueños en realidad a base de esfuerzo, atención por el detalle y sobre todo a base de arriesgar y no rendirse nunca. Muchos deberíamos tomar ejemplo de sus enseñanzas y no rendirnos nunca.

Steve ha luchado con una enfermedad que cada año acaba con la vida de millones de personas. Mientras luchaba contra ella no ha cesado en su empeño de seguir cambiando el mundo y lo ha hecho, aún enfermo, como mínimo dos veces. Quizá ahora pueda tener esa tarde con Sócrates, una tarde que, Jobs decía, cambiaría por toda su tecnología. Descansa en paz Steve.

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